¿Puede la enfermedad de Lyme confundirse —o desencadenar— afecciones autoinmunes?
Una de las características más desconcertantes de la
enfermedad de Lyme es su capacidad de presentarse imitando otras
enfermedades. En muchos pacientes, los síntomas se asemejan tanto a trastornos
autoinmunes como lupus, esclerosis múltiple, artritis reumatoide o
fibromialgia, que no es raro que se les diagnostique erróneamente
durante años antes de considerar una infección crónica por Borrelia.
Este fenómeno ha hecho que Borrelia burgdorferi, la
bacteria responsable de Lyme, sea conocida como la gran imitadora, una
etiqueta que antes pertenecía casi exclusivamente a la sífilis —también causada
por una espiroqueta.
Pero ¿puede Borrelia causar una enfermedad autoinmune
real? ¿O simplemente imita los síntomas? ¿Qué mecanismos están detrás de esta
confusión? ¿Y qué consecuencias clínicas tiene?
En esta entrada te explicamos, con base científica y en
lenguaje claro, la relación entre la enfermedad de Lyme y las afecciones
autoinmunes.
¿Qué es una enfermedad autoinmune?
Las enfermedades autoinmunes ocurren cuando el sistema
inmunológico, que normalmente protege al cuerpo contra infecciones, ataca
por error los tejidos propios, confundiéndolos con agentes invasores.
Ejemplos comunes incluyen:
- Lupus
eritematoso sistémico (LES)
- Artritis
reumatoide
- Esclerosis
múltiple (EM)
- Tiroiditis
de Hashimoto
- Enfermedad
celíaca
- Síndrome
de Sjögren
Estas enfermedades pueden afectar múltiples órganos y
sistemas, y su causa suele ser multifactorial: genética, ambiental, infecciosa,
hormonal.
¿Cómo se relaciona Borrelia con la autoinmunidad?
1. Mimetismo molecular
Este es el mecanismo más aceptado para explicar cómo una
bacteria puede “disparar” una respuesta autoinmune. Significa que
algunas proteínas de Borrelia son estructuralmente similares a
proteínas humanas, por lo que el sistema inmune:
- Ataca
a la bacteria al principio (lo correcto).
- Luego
comienza a atacar tejidos propios que se parecen a la bacteria.
Por ejemplo, algunos antígenos de Borrelia se
asemejan a estructuras del tejido nervioso o del colágeno, lo que podría
desencadenar una reacción cruzada.
Estudios han demostrado que Borrelia burgdorferi
puede inducir anticuerpos contra gangliósidos neuronales, lo que contribuye a
neuropatía y radiculopatía crónica (García Meléndez et al., 2014, p. 91).
2. Activación de linfocitos autorreactivos
Cuando la infección es persistente, como en muchos casos de
Lyme crónico:
- Hay activación
continua del sistema inmune.
- Se
liberan grandes cantidades de citoquinas inflamatorias.
- Se
puede romper la tolerancia inmunológica natural.
- Se
activan linfocitos que reconocen y atacan estructuras propias.
Este fenómeno se ha observado en ratones infectados
crónicamente, y también en pacientes con Lyme que presentan autoanticuerpos sin
cumplir criterios formales de una enfermedad autoinmune.
3. Daño tisular secundario a inflamación crónica
En Lyme crónico:
- La
inflamación persistente puede dañar tejidos como articulaciones, sistema
nervioso, piel.
- Este
daño puede generar liberación de antígenos propios, alimentando un
círculo de ataque autoinmune.
No se trata de una enfermedad autoinmune “clásica”, sino de
un proceso inflamatorio posinfeccioso con características autoinmunes.
Este fenómeno se ha propuesto como causa del llamado
"Síndrome post-tratamiento de la enfermedad de Lyme" (PTLDS).
¿Qué enfermedades autoinmunes puede imitar Borrelia?
1. Lupus eritematoso sistémico (LES)
Similitudes:
- Dolor
articular.
- Fatiga,
fiebre.
- Eritema
malar (a veces).
- Autoanticuerpos
positivos en algunos casos.
Diferencias:
- En
Lyme, los ANA pueden ser levemente positivos, pero no se detectan
anticuerpos anti-DNA.
- El
rash suele ser el eritema migrans, no el “ala de mariposa”.
- Responde
a antibióticos, no a inmunosupresores.
2. Esclerosis múltiple (EM)
Similitudes:
- Parestesias,
entumecimiento, debilidad.
- Lesiones
en la sustancia blanca del cerebro (en imagen).
- Problemas
de visión, coordinación o concentración.
Diferencias:
- Las
lesiones por Lyme son menos definidas, más reversibles y pueden mejorar
con antibióticos.
- El
líquido cefalorraquídeo muestra pleocitosis en ambos casos, pero en Lyme
hay mayor proteína y bandas oligoclonales menos frecuentes.
Se han reportado pacientes diagnosticados inicialmente con
EM que mejoraron significativamente con tratamiento para Lyme (Stricker et al.,
2014).
3. Artritis reumatoide (AR)
Similitudes:
- Dolor
articular crónico, rigidez.
- Inflamación
evidente en articulaciones grandes.
Diferencias:
- Lyme
se presenta con artritis migratoria intermitente, usualmente en
rodillas.
- El
factor reumatoide y anti-CCP son negativos.
- Responde
a antibióticos, no a metotrexato.
4. Síndrome de fatiga crónica / fibromialgia
Muchos pacientes con Lyme crónico son etiquetados con estas
condiciones, que comparten:
- Dolor
generalizado.
- Niebla
mental.
- Intolerancia
al ejercicio.
- Sueño
no reparador.
Aunque existen como entidades separadas, en muchos casos son
manifestaciones postinfecciosas mal diagnosticadas (García Meléndez et
al., 2014).
¿Y si ya tengo una enfermedad autoinmune?
Tener una condición autoinmune no excluye haber adquirido
Lyme. De hecho, algunas infecciones pueden actuar como desencadenantes de
brotes autoinmunes.
Ejemplos:
- Un
paciente con lupus puede infectarse con Borrelia y presentar
síntomas nuevos que no responden a inmunosupresores.
- En
casos de esclerosis múltiple con evolución atípica, es recomendable
descartar coinfecciones como Borrelia y Bartonella.
- Algunos
pacientes con Hashimoto tienen mejoría clínica cuando tratan coinfecciones
persistentes.
¿Cómo abordar clínicamente esta superposición?
- Sospecha
clínica justificada: síntomas que no encajan del todo en una
enfermedad autoinmune deben hacer pensar en Lyme o coinfecciones.
- Pruebas
específicas para Borrelia y coinfecciones:
- Western
Blot ampliado.
- PCR
en sangre o tejidos.
- Serología
para Babesia, Bartonella, Mycoplasma.
- Evaluación
del contexto geográfico y ecológico:
- Exposición
a garrapatas.
- Contacto
con animales reservorio.
- Zonas
rurales o boscosas.
- Evitar
inmunosupresión innecesaria sin descartar infección activa.
Conclusión
La enfermedad de Lyme puede simular una enfermedad
autoinmune, desencadenarla o coexistir con ella. Ignorar esta posibilidad ha
llevado a que miles de pacientes sean etiquetados con diagnósticos incorrectos,
tratados con inmunosupresores sin respuesta, y catalogados como “casos
difíciles” o “psicosomáticos”.
Entender la relación entre Borrelia y la
autoinmunidad no es solo una cuestión científica: es una llave diagnóstica
que puede devolver esperanza, claridad y opciones reales de recuperación a
quienes han sido ignorados por años.
Porque a veces, lo que parece autoinmunidad… es solo una
infección crónica sin nombre (aún).
Fuentes de consulta
- García
Meléndez, M. E., et al. (2014). Enfermedad de Lyme: actualizaciones.
Gaceta Médica de México, 150, 84–95.
- Becker,
I., et al. (2014). Reservorios silvestres de Borrelia burgdorferi en el
sureste de México. Revista Mexicana de Biodiversidad, 85(2), 530–543.
- Stricker, R. B., et al. (2014).
The limitations of the two-tier test for Lyme disease. Clinical
Infectious Diseases, 58(5), 700–701.
- Horowitz, R. (2013). Why
Can't I Get Better? Solving the Mystery of Lyme and Chronic Disease. St.
Martin’s Press.
- Waddell, L. A., et al. (2016). The
accuracy of diagnostic tests for Lyme disease in humans: a systematic
review and meta-analysis. BMC Infectious Diseases, 16, 1–19.
- Steere, A. C., et al. (2003). The
pathogenesis of Lyme disease. The New England Journal of Medicine,
348(24), 2472–2474.
- Chandra, A., et al. (2010). Anti-neural
antibody reactivity in patients with a history of Lyme borreliosis and persistent
symptoms. Brain, Behavior, and Immunity, 24(6), 1018–1024.
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dudas o experiencias que compartir? ¡Déjalas en los comentarios!
Nota: Este
blog no sustituye el diagnóstico médico. Si sospechas de Lyme, consulta a un profesional.
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Información recopilada y analizada por Luis Antonio
Hernández Cuéllar.
Publicada el 9 de junio del 2025.
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