La cara persistente, compleja y muchas veces ignorada de la enfermedad de Lyme
Cuando la enfermedad de Lyme se detecta y trata en su fase
inicial, muchas personas pueden curarse completamente. Pero si no se
diagnostica a tiempo, si se subestima la picadura, o si el tratamiento es
insuficiente, la infección puede persistir y diseminarse por el cuerpo,
provocando síntomas multisistémicos que duran meses o incluso años. A esto se
le conoce como enfermedad de Lyme crónica o persistente.
Esta fase no solo es debilitante: también es una de las más incomprendidas
por la medicina convencional. Muchos pacientes son mal diagnosticados,
etiquetados como psiquiátricos o “psicosomáticos”, y enfrentan años de
peregrinaje médico. Por eso, visibilizar estos síntomas crónicos es un paso
clave para el reconocimiento, la empatía y la justicia médica.
¿Qué es el Lyme crónico?
La enfermedad de Lyme crónica (también llamada Lyme
persistente o síndrome postratamiento de Lyme, según algunas
instituciones) es una condición en la que los síntomas persisten o
reaparecen mucho después del tratamiento inicial —o sin haber sido tratados
nunca—.
Puede deberse a:
- Infección
activa persistente por Borrelia (formas resistentes,
intracelulares, biofilm, quistes).
- Coinfecciones
no tratadas (Babesia, Bartonella, Mycoplasma, etc.).
- Daño
tisular por inflamación crónica.
- Autoinmunidad
disparada por la infección.
- Disfunciones
metabólicas o neurológicas postinfecciosas.
“La infección crónica por Borrelia puede mantenerse
oculta en tejidos nerviosos, articulares o cardíacos, y reactivarse bajo
estrés, inmunosupresión o tratamiento incompleto” (ILADS, 2022).
Síntomas crónicos más frecuentes
1. Fatiga crónica profunda
- Una
de las manifestaciones más incapacitantes.
- No
mejora con el descanso.
- Limita
las actividades diarias básicas (trabajar, estudiar, socializar).
- Muchas
veces se confunde con síndrome de fatiga crónica (SFC/EM).
2. Dolor migratorio articular y muscular
- Dolor
que cambia de ubicación (un día en la rodilla, al otro en el cuello, luego
en los tobillos...).
- Puede
parecer artritis reumatoide, pero sin marcadores clásicos.
- Rigidez
matutina, sensibilidad al tacto, sensación de “inflamación invisible”.
3. Síntomas neurológicos y cognitivos
- "Niebla
mental" (brain fog): dificultad para concentrarse, pensar, recordar.
- Mareos,
desorientación, problemas de coordinación.
- Parestesias
(hormigueos, adormecimientos).
- Hiperestesia
(intolerancia al sonido, luz o tacto).
- Cambios
de humor, ansiedad, depresión inexplicable.
Estudios han demostrado que Borrelia puede inducir
anticuerpos anti-neuronales y afectar directamente el sistema nervioso central
(Chandra et al., 2010).
4. Trastornos del sueño
- Insomnio
o sueño fragmentado.
- Despertares
frecuentes sin causa aparente.
- Sueño
no reparador (la persona duerme, pero se levanta igual o más cansada).
5. Disfunción autonómica
- Taquicardia
inexplicable.
- Intolerancia
al calor o al estar de pie.
- Sensación
de debilidad repentina, temblores o presión baja.
6. Síntomas digestivos funcionales
- Náuseas,
distensión abdominal, diarreas o estreñimiento alternante.
- Diagnósticos
frecuentes: colon irritable, disbiosis, intolerancias alimentarias.
- A
menudo acompañados por síndrome de activación mastocitaria (MCAS) o
histaminosis.
7. Síntomas dermatológicos
- Erupciones
variables, picazón, sensación de ardor o “piel con corriente”.
- Pérdida
de cabello (no hormonal).
- Uñas
frágiles o con estrías horizontales.
8. Síntomas oftalmológicos y auditivos
- Visión
borrosa, sensibilidad a la luz, “sombras” o halos.
- Acúfenos
(tinnitus), hipoacusia leve, dolor en oído sin infección aparente.
9. Síntomas cardiacos funcionales
- Palpitaciones,
dolor torácico leve o intermitente, disnea inexplicable.
- A
veces se confunde con ataques de pánico o arritmias benignas.
- En
casos severos: miocarditis o bloqueo auriculoventricular (documentado en
Lyme carditis).
¿Cuándo comienza la fase crónica?
Puede iniciar:
- Meses
o años después de una picadura no reconocida ni tratada.
- Tras
un tratamiento corto que no erradicó completamente la bacteria.
- Después
de una aparente remisión, cuando los síntomas vuelven gradualmente.
- En
algunos casos, sin eritema migrans ni signos tempranos evidentes.
¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?
- Los
síntomas son difusos y multisistémicos, por lo que cada especialista
(neurólogo, reumatólogo, psiquiatra, gastroenterólogo) ve solo una parte
del problema.
- Las
pruebas serológicas convencionales dan falsos negativos, especialmente
en fases tardías.
- No
hay un biomarcador único para Lyme crónico.
- Muchos
médicos no están actualizados sobre coinfecciones ni formas pleomórficas.
- Los
síntomas suelen ser fluctuantes, lo que lleva a que algunos médicos
sugieran causas psicológicas.
¿Y qué diferencia al Lyme crónico de otras enfermedades
similares?
|
Condición |
Lyme crónico puede parecerse, pero también... |
|
Fibromialgia |
Incluye fatiga, dolor y niebla mental, pero en Lyme puede
haber también eritema migrans y pruebas positivas. |
|
Fatiga crónica (SFC/EM) |
El cansancio en Lyme suele estar acompañado de síntomas
neurológicos y digestivos fluctuantes. |
|
Lupus o AR |
Lyme puede simular estas enfermedades, pero sin
autoanticuerpos específicos (anti-DNA, anti-CCP). |
|
Ansiedad/Depresión |
En Lyme hay cambios neurocognitivos orgánicos, no solo
emocionales. |
¿Qué dicen los estudios?
- Se
ha detectado Borrelia viva en tejidos de pacientes años después de
tratamiento (Middelveen et al., 2014).
- Se
han identificado formas de la bacteria resistentes, como quistes o
biofilms, en articulaciones, sistema nervioso y corazón.
- La
inflamación persistente puede activar autoanticuerpos contra tejidos
neuronales, lo que perpetúa los síntomas incluso cuando la infección
se ha controlado parcialmente (Chandra et al., 2010).
¿Tiene tratamiento?
Sí, pero debe ser individualizado, multidisciplinario y
muchas veces prolongado.
Enfoques actuales incluyen:
- Tratamiento
antibiótico prolongado (dosis pulsadas o combinadas).
- Tratamiento
de coinfecciones (Babesia, Bartonella, etc.).
- Fitoterapia
(plantas antimicrobianas con acción en biofilm).
- Apoyo
neuroendocrino, inmunológico y digestivo.
- Manejo
del dolor y rehabilitación funcional.
- Terapias
integrativas (nutrición, detoxificación, salud mitocondrial).
“Cada paciente con Lyme crónico es un universo diferente; el
tratamiento no puede ser estandarizado” (ILADS, 2022).
Conclusión
Los síntomas crónicos de Lyme no son una invención ni una
exageración. Son manifestaciones reales, dolorosas y discapacitantes de
una infección que, cuando no se detecta a tiempo, puede alterar profundamente la
salud física, emocional y cognitiva.
Reconocer el Lyme crónico es una responsabilidad médica y
humana. Porque negar su existencia solo perpetúa el sufrimiento de quienes
más necesitan ayuda.
Fuentes de consulta
- García
Meléndez, M. E., et al. (2014). Enfermedad de Lyme: actualizaciones.
Gaceta Médica de México, 150, 84–95.
- ILADS. (2022). Evidence-based
guidelines for the management of Lyme disease. International
Lyme and Associated Diseases Society.
- Chandra, A., et al. (2010). Anti-neural
antibody reactivity in patients with a history of Lyme borreliosis and
persistent symptoms. Brain, Behavior, and Immunity, 24(6),
1018–1024.
- Stricker, R. B., & Johnson,
L. (2010). Lyme disease diagnosis and treatment: lessons from the AIDS
epidemic. Minerva Medica, 101(6), 419–425.
- Middelveen, M. J., et al.
(2014). Persistence of Borrelia burgdorferi in tissues despite
antibiotic treatment: A systematic review. Open Journal of
Medical Microbiology, 4(3), 79–90.
- Horowitz, R. (2013). Why Can't
I Get Better? Solving the Mystery of Lyme and Chronic Disease. St.
Martin’s Press.
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Nota: Este
blog no sustituye el diagnóstico médico. Si sospechas de Lyme, consulta a un
profesional.
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Información recopilada y analizada por Luis Antonio
Hernández Cuéllar.
Publicada el 9 de junio del 2025.
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